martes, 17 de abril de 2018

EL ESCRITOR QUE MANIPULA LA REALIDAD: El autor y En la Casa a revisión.


Como puede que ya haya dicho anteriormente, me encantan las películas que hablan sobre los escritores y el mundo de la escritura. Recientemente he visto dos que me han parecido excelentes, tanto por sus guiones como por la manera que los actores han tenido de ejecutarlos en la pantalla. Voy a hablaros de ambas en este artículo ya que, sin ser exactamente iguales, tienen mucho en común, lo que nos lleva a comprobar una vez más que al final todas las ideas están ya creadas y nosotros no hacemos otra cosa que combinarlas de mil maneras posibles. Pero también por los matices que las hacen diferentes y me han hecho reflexionar sobre el mundo de la escritura.
La primera de estas películas es El autor (2017), una obra dirigida por Manuel Martín Cuenca, con guion del mismo director y Alejandro Hernández, de la que posiblemente hayáis oído hablar pues hasta la fecha ha cosechado bastantes premios importantes, entre otros, dos Goyas (el de Mejor actor protagonista, para Javier Gutiérrez, y el de Mejor actriz de reparto para Adelfa Calvo). La película está basada en el libro El móvil, de Javier Cercas, publicado en 1987, y nos habla de las peripecias de un escritor novel, de nombre Álvaro, que haría cualquier cosa por escribir una obra de éxito.

Álvaro lleva años asistiendo a clases de escritura creativa con la esperanza de conseguir escribir una novela de gran calidad literaria que le haga alcanzar la fama de crítica y público. Sin embargo, será Amanda, su mujer, la que publique un libro de éxito. Tras descubrirla acostándose con su editor, Álvaro se traslada a un bloque de pisos del centro de Sevilla. Una vez que el notario para el que trabaja le pide que se tome un tiempo libre, Álvaro comienza a escribir por fin su gran obra. Como las ideas no acaban de llegar, decide buscar en su nueva comunidad de vecinos la inspiración. Cuando ve que sus vecinos no hacen nada interesante, empieza a animarlos para que creen la trama ideal, lo que le llevará hasta un final inesperado.
La otra película de la que quiero hablaros es En la Casa (Dans la maison), una cinta francesa de 2012 dirigida por François Ozon con guion del mismo director, basado en la obra teatral del autor español Juan Mayorga. En esta película, también muy premiada (fue Concha de Oro en San Sebastián) tan importante será el papel que juega el profesor Germain (Fabrice Luchini) como el alumno y aspirante a escritor, Claude (Ernst Umhauer).
Germain es un profesor de literatura francesa de mediana edad casado con una galerista que ve como poco a poco su negocio camina hacia la ruina. La aburrida vida laborar de Germain cambia drásticamente el día en el que decide mandar como ejercicio la escritura de una redacción a sus nuevos alumnos. Claude le entrega un relato en el que le cuenta lo que le pasó con Rapha, un compañero de clase, en fechas recientes. Pronto el chico escribirá más redacciones en la que relate lo que sucede en la casa de la familia de Rapha cada vez que él va de visita. Germain, fascinado por la creatividad del chico, decide ser su profesor de escritura. Poco sospecha que los planes de Claude no pueden acabar bien, sobre todo para él.

Como veréis, simplemente leyendo las sinopsis de la dos películas, el paralelismo entre ellas queda claro: las dos son adaptaciones al cine de obras escritas por autores españoles, en la dos hay escritores noveles, en las dos hay profesores de escritura creativa y, sobre todo, en las dos existe un afán por parte del escritor por manipular a los demás con el fin de plasmar una buena historia, basada en esa realidad, en el papel (lo que inevitablemente acaba terminando mal). Pero miremos un poco más allá para ver hasta qué punto las películas se parecen o no.
Empecemos por examinar a sus protagonistas escritores: Álvaro, en el caso de El autor, y Claude, en el caso de En la casa. Álvaro es un hombre maduro con un matrimonio que claramente no va bien (la infidelidad de su mujer, Amanda, es la puntilla que hace que todo se acabe) y un trabajo que no le satisface. Desde hace años, Álvaro sueña con convertirse en un gran escritor. Para ello, va a clases de escritura creativa. Unas clases en las que el profesor anima a sus alumnos a escribir sobre lo que ven en su día a día. Cuando Álvaro se muda a la nueva comunidad vecinal, decide escribir sobre lo que sus vecinos hacen. Pero la realidad, tal cual, es muy poco literaria cuando quieres escribir una novela. Lejos de coger una anécdota de las muchas que puede vivir con sus nuevos compañeros de bloque e imaginar el resto, Álvaro decide forzar a sus personajes a crear una trama para él.
Por su parte, Claude es un chico que comienza a escribir solo por agradar e intrigar a su profesor de literatura. Le gusta hacerlo, pero en un primer momento no quiere dedicarse profesionalmente a la escritura. Será su profesor el que le anime a formarse para llegar a ser un escritor. A Claude le gusta la idea de recibir esas clases; pero sobre todo lo que le gusta es seguir yendo a la casa de los Rapha, como él los denomina, cada tarde, en busca de nuevas historias. Poco a poco, Claude comienza a manipular a los miembros de la familia con tal de conseguir mejores escritos, sin darse cuenta de que tal vez esté tensando demasiado la cuerda.

Ahora bien, ¿qué papel juegan los profesores de escritura en cada una de las películas? En El Autor nos encontramos con un profesor de escritura empeñado en que sus alumnos escriban acerca de lo que ven en la realidad, como si la imaginación no fuera un instrumento válido a la hora de crear un buen texto literario. Se trata de un personaje que se aprovecha del protagonista cuando este le pide clases particulares, alguien que realmente jamás cree que pueda llegar a conseguir escribir algo bueno pero que le sigue dando consejos con tal de sacar beneficio de ello.
En la película En la casa, por el contrario, nos encontramos con un autor que se preocupa por el escritor, el joven alumno, e intenta que este no solo escriba sobre lo que ve, sino que también sobre lo que puede imaginar. Sus lecciones, por desgracia, no consiguen que el chico deje de escribir solo de su relación con la familia de su compañero de clase. Esto molesta al principio al profesor. Poco a poco, sin embargo, tanto su mujer como él, enganchados a la lectura de los textos, van entrando en el juego del joven.
No puedo acabar este artículo sin hablaros de uno de los temas que más me interesan cuando veo una película de este tipo: el talento del escritor protagonista. Está claro que en El autor nos encontramos ante un tipo que aspira a escribir una gran obra literaria pero que no tiene talento. Lleva años en cursos de escritura creativa y no consigue asimilar bien las lecciones, así que ya debería haberse dado cuenta. Pero él está empecinado en conseguirlo. La pregunta es: ¿lo conseguiría en el mundo real? Y: ¿se puede tener éxito sin talento?

Claude, por el contrario, es un chico con talento. Sus habilidades a la hora de escribir son notorias, más aun cuando su profesor empieza a darle clases de escritura creativa. Pero Claude no busca escribir y publicar una gran obra. El chico lo que persigue es encajar en la familia de su amigo, pues la suya es casi inexistente, y conservar la amistad del profesor. Puede que en el futuro incluso deje de escribir, aunque no lo sabemos, pues la historia acaba cuando aún va al instituto.
¿Cuál de los dos, Álvaro o Claude, tiene más éxito como escritor? ¿Álvaro, con esa obra que tal vez publique y llegue al gran público, o Claude, con una historia que mantiene en vilo a los pocos que la leen? Yo, desde luego, lo tengo claro. Ya me contaréis qué pensáis vosotros cuando veáis estas dos interesantes películas.
Cristina Monteoliva

jueves, 12 de abril de 2018

Reseña: EL JARDÍN DE LOS SOSPECHOSOS, de Marina Sanmartín.


Título: El jardín de los sospechosos
Autor: Marina Sanmartín
Editorial: Principal de los libros
Páginas: 152
Precio: 12,90 €

¿Dónde está el origen de la maldad del ser humano? ¿Dónde se encuentran las causas? ¿En la ambición? ¿El placer? ¿El instinto de supervivencia? ¿La protección de nuestro clan? ¿Nuestro ego? Tal vez en cualquier actividad humana, en cualquier de los espacios en los que se mueve, puede encontrarse una semilla para ese mal, en un mundo que muchas veces puede resultar, de por sí, hostil.
            Así de hostil le resulta el mundo al protagonista de El jardín de los sospechosos, la nueva novela de Marina Sanmartín. Martín Guidú es un conocido fotógrafo, razón por la cual posee una aguda visión para los detalles del mundo que le rodea. A Martín le inunda el pesimismo y un cierto cinismo. No obstante su gran especialidad es captar el dolor y el sufrimiento en sus fotografías en blanco y negro. Las circunstancias que le han tocado vivir en este momento no ayudan: su hermano Anakin está enfermo, por lo que ha tenido que ir a sustituirlo en la jornada de padres en el colegio de su sobrino para hablar de su profesión. Lo que podría ser en un primer momento gratificante para él, se complica cuando le llegan las peores noticias del hospital y tiene que dar la charla conteniendo sus emociones y sus sentimientos. 
            Pero puede complicarse aún más. De forma totalmente sorpresiva aparece en el colegio una de las niñas asesinadas. ¿Qué ha ocurrido?  Martín Guidú se encuentra en el epicentro de un caso dramático. Cuando la policía llega a tratar de averiguar lo ocurrido, sospechando de todos y sin descartar ninguna hipótesis, acaba pidiendo al fotógrafo, por sorprendente que resulte, que colabore con ellos en la investigación. Juntos, fotógrafo e inspectores, irán desgranando las posibilidades e indagando las distintas motivaciones de los sospechosos, desvelando el entresijo de bajos instintos que un ojo avizor podría ver en cualquier parte.
            Con El jardín de los sospechosos Marina Sanmartín nos trae una novela negra que nos lleva desde el principio a una realidad áspera, en blanco y negro y con una niebla de sospecha sobre el mundo. Desde los propios recuerdos del protagonista especializado en fotografiar el dolor y la desesperanza, hasta el crimen más atroz que se puede cometer como es el asesinar a una niña. No deja la novela de Marina Sanmartín mucho espacio a la esperanza, ¿os atrevéis a enfrentaros a ese mundo gris y sin sentido?
Sergio M. Planas


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miércoles, 11 de abril de 2018

Entrevista: MARÍA DOLORES GARCÍA PASTOR.


Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

retomamos la sección de entrevista con la que tan amablemente nos ha concedido la autora María Dolores García Pastor.
María Dolores García Pastor es licenciada en Ciencias de la Información por la UAB. En el mundo de la literatura, ha colaborado recomendando libros en diferentes medios (Onda Cero, La tormenta en un vaso, La Biblioteca Imaginaria…) y ha publicado los libros El susurro de los árboles (Fundación Drac, 2008), El Café de la Luna (Alrevés, 2012) y El domador de lagartijas (Palabras de Agua, 2018). Además, ha participado en libros colectivos como  Relatos de Mujeres Viajeras (Casiopea Ediciones, 2011), Sonrisa de Gato (Jirones de Azul, 2009), Scream Cielo Abierto, alto al trabajo infantil (SM, 2009), Sorbo de letras (Gobierno de La Rioja, 2010) y Más cuentos para sonreír (Hipálage, 2009). También sus relatos han aparecido en revistas como Parteaguas (México), Contemporary Literary Orizont (Rumanía) y BCN-Week (España). En el terreno de los concursos, resultó ganadora de los Premios YoEscribo.com de Novela en su edición 2008, del Concurs de Relats Breus de Dones “Paraules d’Adriana” en sus ediciones 2014 y 2016, del Certamen de Escritura Scream “Cielo Abierto” en sus ediciones 2008 y 2009 y del Concurso Literario La Rosa de Barcelona en el año 2006, además de ser finalista o mención especial en numerosos certámenes. Actualmente recomienda libros en el espacio radiofónico Lectura Obligatòria en La Ciutat, Onda Cero Barcelona.
Y dicho esto, aquí os dejo por fin con las palabras de María Dolores:

¿A qué edad te diste cuenta de que lo tuyo era la escritura?
Empecé a ser consciente de que quería ser escritora, más que darme cuenta de que era lo mío, ya pasados los treinta. Siempre he escrito, empecé a hacerlo con cierta regularidad a los once años en un diario, y recuerdo que en sexto de EGB mi profesor de lenguaje solía llamarme aparte para pedirme que ampliara ciertas partes de mis redacciones o relatos. Es curioso porque muchos amigos y conocidos me recuerdan tomando notas en una libreta, leyendo, escribiendo... pero yo no he sido consciente hasta que no me lo han contado muchos años después.

¿Qué autores crees que te han influenciado como escritora?
Me imagino que todos porque en parte somos lo que leemos, más cuando también escribimos. Por citar alguno, tal vez, al principio de todo fue Isabel Allende. Diría que sus historias me despertaron las ganas de escribir, de hecho mi primera novela El susurro de los árboles tiene que ver con la dictadura de Pinochet.

¿Qué ingredientes crees que ha de tener una buena novela?
Una historia bien contada, creo que poco más.

¿Cuál ha sido tu última lectura? ¿Nos recomendarías leer ese libro?
Lo último que he leído ha sido Tiempos de Swing de Zadie Smith, muy recomendable, sí.

Hace ya unos cuantos años que publicaste El café de la luna. ¿Por qué no hemos tenido hasta ahora tu nueva novela, El domador de lagartijas?
En realidad creo que ha sido por un cúmulo de cosas. El café de la Luna supuso para mí una decepción importante del mundillo editorial y quedé bastante tocada por la experiencia. También influyeron ciertos temas personales. Si a eso le sumas que no me he matado en llamar a la puerta de las editoriales porque no creo en los envíos a puerta fría, pues todo cuadra. Pero creo que he aprovechado bien estos seis años porque he escrito tres novelas, casi cuatro, y un puñado de relatos, he ganado algunos premios y he hecho un montón de cosas más que tienen que ver con la literatura.


© Sandra Martín García.

¿Cómo surgió la idea de escribir El domador de lagartijas?
Cuando escribí El susurro de los árboles me preguntaban que por qué la dictadura chilena que me pillaba tan lejos y no la dictadura franquista. No me lo había planteado hasta ese momento. Tal vez porque para mí existía un vacío de conocimiento de esa época. En el colegio los temarios de historia nunca llegaban hasta ahí. En casa no se mencionaba el tema porque mi abuelo, represaliado del franquismo, no hablaba de política. Tal vez yo tampoco estaba preparada para afrontar algo tan personal. Pero la historia quedó pendiente. Solo tenía un montón de anécdotas familiares, ningún documento porque mi abuelo había quemado los que le quedaban la noche del 23F por miedo.
Un día, cuando iba a buscar a mi hija al colegio, voy por un camino rural, se me cruzó una lagartija y pensé: “El domador de lagartijas, qué buen título para algo”. Entonces no sabía para qué pero lo apunté. Y me puse a darle vueltas, y una cosa llevó a la otra y fue surgiendo la novela. Anduve rebuscando en el Archivo Nacional de la Causa General, leyendo libros y artículos de prensa sobre la guerra civil y la posguerra, fabulando... Y me salió una novela.

¿Cuánto tiempo te ha llevado la escritura de esta novela?
Según la libreta de la que me ayudé a la hora de escribirla el proceso comenzó en enero de 2014 y finalizó en agosto de ese mismo año. Según eso la primera escritura junto con la documentación, escribo al tiempo que documento, me llevó siete meses y ocho días para ser exactos.

¿Cuántos de los hechos que aparecen en este libro ocurrieron en realidad?
Te diría que todos excepto la parte que tiene que ver con el circo Odeón que es imaginación pura y dura. La historia está basada en las anécdotas familiares y en hechos y anécdotas históricas aunque haya cambiado los personajes.

¿Por qué una novela coral? ¿No te habría sido más sencillo manejar un único protagonista, por ejemplo?
Esta historia pedía varios personajes. Algunos con más entidad, protagonistas y antagonistas del conflicto, otros para dar contexto. Con un solo protagonista no hubiera podido contar la historia que quería contar.

¿Con cuál de ellos, por cierto, te sientes más identificada?
Yo creo que con Aurora, la hija de Cosme Moreno. El personaje de su padre está inspirado en mi abuelo, José Pastor Moreno. Yo estaba muy unida a él, teníamos una relación muy especial. Cuando murió yo tenía dieciocho años y fue un golpe tremendo, mi primera gran pérdida, y mi primer intento de novela coincidió con su muerte, fue mi duelo. Tal vez en la novela he querido ser su hija porque aún hoy sigo echándole de menos. Aunque también me identifico con Lilith, la maestra.



© Sandra Martín García.

¿El pueblo de Valencia en el que ocurre la acción significa algo para ti o lo elegiste al azar?
El lugar de los hechos es Bicorp, el pueblo del que proviene mi familia materna. No doy el nombre como recurso literario, para que quede un poco a la imaginación de cada lector, porque podría haber sido cualquier pueblo de la geografía española durante esa época.

¿Qué crees que te ha faltado por contar en El domador de lagartijas?
He contado lo que quería contar así que no creo que me haya faltado nada, tengo la sensación de que el libro ha quedado bastante redondo.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en El domador de lagartijas?
Una historia que les haga sentir. Creo que el libro tiene momentos muy emotivos, tanto de tristeza como de rabia e incluso deja espacio para la risa. Espero que el lector lo disfrute y que al pasar la última página sienta que ha valido la pena invertir su tiempo en leerlo.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
De momento quiero sacarle todo el jugo a El domador de lagartijas. Ahora que ya es de los lectores quiero verlo crecer a través de sus ojos y disfrutar de él. Y, poco a poco, cuando vuelva a pensar en algo más que en El domador de lagartijas retomaré la segunda parte de El café de la Luna o le pondré final a una cuarta novela que he escrito en los últimos meses. O tal vez busque editor para las que ya tengo escritas. Ya se me ocurrirá algo.

¿Te gustaría añadir algo antes de acabar esta entrevista?
Agradecerte que siempre estés ahí para echar una mano a todos los escritores que intentamos hacernos un hueco en el mundillo. Y espero que el libro te haya gustado.

Muchas gracias a ti por tu tiempo, tus palabras y tus fotos. Esperamos que El domador de lagartijas dome muchos corazones a lo largo y ancho de la península ibérica y que pronto nos sorprendas con la publicación de una de esas novelas que duermen todavía en tu cajón.
Y a vosotros, amigos lectores, muchas gracias, como siempre, por estar al otro lado. Y ahora, ¡a leer!
Cristina Monteoliva

Reseña: EL DOMADOR DE LAGARTIJAS, de María Dolores García Pastor.


Título: El domador de lagartijas
Autora: María Dolores García Pastor
Publica: Palabras de Agua
Páginas: 252
Precio: 15 €

Tras la Guerra Civil, España quedó sumida en un periodo casi tan negro como el anterior: el de la postguerra. A la escasez de alimentos y a la incertidumbre de no saber lo que había pasado con los desaparecidos o en dónde había que buscar a los fusilados, se sumó el miedo de no poder decir o hacer lo que se quisiera, menos aún si durante la contienda se había pertenecido al bando republicano. Pueblos y familias quedaron separados por culpa del odio y el miedo. Pero también quedó hueco para la ilusión y la esperanza, sobre todo la de los niños. Para comprobarlo, nada mejor que una buena lectura. Como la de El domador de lagartijas, el libro de María Dolores García Pastor que hoy tratamos aquí.
Aurora y Ginés son dos niños que viven en un pueblo del interior de la provincia de Valencia en la época de la postguerra. Ninguno va a la escuela, por distintos motivos, así que los dos amigos se pasan el día viviendo aventuras en el campo, quedándose junto al pastor, bañándose en el embalse, etc. Las cosas cambian para ellos con la llegada de Lilith, la nueva maestra, y, más tarde, el circo Odeón. Leocadio Beltrán, empeñado en deshacerse del padre de Aurora, que había luchado en el bando republicano en la guerra, y encaprichado con la nueva maestra, sin embargo, no estará dispuesto a dejar que todos sean felices. ¿Conseguirán los niños que el villano no se salga con la suya?
Esta es la historia de Aurora, la hija de un hombre que fue soldado republicano durante la guerra, y Ginés, un chico que no es querido por sus padres por haber nacido diferente a los demás niños del pueblo. Aurora y Ginés no van al colegio por distintos motivos: ella, porque los niños la señalan; y él, porque nadie cree que pueda aprender. Lilith, la nueva maestra, una mujer joven, fuerte y liberal, creerá en ellos y les animará a aprender no solo lo que el campo puede enseñarles, sino también lo que hay escrito en los libros. También Mateo, el funambulista del curioso circo sin fieras que llega al pueblo para alegría de los niños, les enseñará que pueden hacer todo lo que se propongan en la vida.
Casi toda la narración transcurre en un pueblo de Valencia en el que se repudia a los que lucharon en el bando republicano, se teme a las brujas (especialmente a Úrsula, la temible abuela de Ginés) y los señoritos hacen lo que les viene en gana. Será por culpa de uno de ellos, Leocadio, el hijo del alcalde, que el padre de Aurora acabe en la cárcel y el resto de personajes tema lo peor a cada momento. ¿Conseguirán librarse de la esperada tragedia?
La postguerra española, especialmente esa primera etapa que siguió a la guerra, fue dura y cruel en muchos pueblos de España, dejando anécdotas y datos de lo más dramáticos. María Dolores García Pastor, sin embargo, ha preferido en El domador de lagartijas mostrarnos, además de todo lo que hizo de aquel tiempo una época de las más oscuras de la historia reciente de España, el lado amable y entrañable a través de una historia de aventuras y amor contada por dos niños inocentes y valientes, mujeres emprendedoras  y alegres gentes del circo.
El domador de lagartijas, en definitiva, es una novela apta para todos los públicos, yo diría que especialmente para aquellos para los que ciertos pasajes de la historia quedan ya más lejanos, como los niños y adolescentes. Se trata este de un libro que nos da a conocer la postguerra en el mundo rural español, los distintos roles que los habitantes de los pueblos jugaban, la opresión del nuevo régimen y el miedo a las supersticiones y a todo lo que era diferente, a través de la inocencia de dos niños valientes y sensibles y de las personas buenas que los rodean. Una buena novela, original, entrañable y tierna a la par que dramática que está esperando a que la descubras. ¿Te vienes a vivir esta aventura junto a Ginés y Aurora
Cristina Monteoliva


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martes, 10 de abril de 2018

Reseña: NOCHE QUE TE VAS, DAME LA MANO, de Mario de los Santos.


Título: Noche que te vas, dame la mano
Autor: Mario de los Santos
Publica: Editorial Candaya
Páginas: 304
Precio: 18 €

La llegada de un gran congreso, una feria internacional o una exposición universal puede ser una gran oportunidad para una ciudad y sus habitantes, sobre todo para aquellos que se dedican a la hostelería y a la construcción. Este cambio, sin embargo, no sería favorable para todos. Como para los inquilinos de los edificios más codiciados, esos que hay que remodelar para convertir en hoteles de lujo. Podríamos estar hablando de unas monjas de clausura, precisamente las que conoceréis en Noche que te vas, dame la mano, la novela de Mario de los Santos. Si queréis saber un poco más de este libro, no tenéis más que seguir leyendo este artículo.
El convento de las Hijas Dolientes de Santa Inés de Montepulciano corre peligro: un importante constructor quiere transformarlo en un hotel de lujo de cara a la exposición universal que se va a celebrar en la ciudad, y pretende conseguirlo a toda costa. El problema es que las monjas se resisten a su salida. Con tal de conseguir pagar el diezmo que de pronto les reclama la iglesia han recurrido, incluso, al negocio del sexo por internet. A este nuevo servicio de las religiosas se conectará un director de banco al que su mujer acusa de haber abusado sexualmente de su hija. Este, a su vez, conoce casualmente a la esposa del constructor, una mujer desahuciada que busca la felicidad en sus últimos meses de vida. Tras el gran suceso que tendrá lugar en el convento y en la casa del constructor, entrará en acción un policía que mientras investiga lo sucedido, se enamora de la chica a la que sus compañeros y él acosaban en el colegio.
Me parece estupendo que los espacios que antes fueran de la Iglesia adquieran otro uso cuando precisamente esta decida venderlos o cederlos. El problema surge cuando el espacio aún está ocupado y las personas que las ocupan no quieren dejarlo. El dinero parece más poderoso que la fe en el caso de las monjas montepulcianas que conoceremos en la primera de las cuatro partes de las que consta este libro. También parece, en su historia, que el pecado siempre es perdonable cuando se realiza con fines más excelsos que solo el placer. Un pecado continuado en el tiempo que ha de cometer la más joven de las monjas con tal de conseguir ese dinero que haga que todas puedan seguir con su clausura y su silencio. Es entonces cuando las monjas empiezan a morir. ¿Será por la edad o por algo más?
En la segunda parte, la única narrada en segunda persona cuando el resto del libro nos llega de la mano de una voz omnisciente, conoceremos en profundidad al director de banco dispuesto a ayudar a las monjas a averiguar la verdad de lo que pasa entre sus muros. Esta misión supondrá para él una manera de distraerse de sus pensamientos, que siempre le llevan a su mujer, de la que se distanciara tras el nacimiento de su hija, y las graves acusaciones que ella ha vertido sobre él. Para llegar al fondo de la cuestión, nuestro personaje deberá mantener relaciones con la esposa del constructor interesado en el convento. ¿Acabará enamorándose de ella? ¿Y ella de él?
La tercera parte del libro nos dará a conocer a la esposa del constructor, una mujer aún atractiva y joven a la que le quedan pocos meses de vida y pretende hacer con su tiempo lo que nunca pudo. Aunque quiere a su marido, decide, como él siempre ha hecho, conocer otras camas. El final de su historia será tan inesperado para ella como para los lectores.
En la cuarta y última parte de este libro sobre personajes de intrincada psicología, mentes ancladas en pasados tortuosos y anhelos imposibles, conoceremos a uno de los policías que ha de resolver un par de casos en los que parece estar involucrado el constructor. Mientras sus compañeros buscan pistas, nuestro agente se dedicará a seguir a una antigua compañera de clase, una chica a la que sus amigos y él se dedicaban a molestar.
Noche que te vas, dame la mano es un verso de Alejandra Pizarriz, el estribillo de una canción de Los Suaves (grupo omnipresente en este libro, por cierto) y el título de una historia de historias que ahonda en la soledad de cuatro personajes, en sus carencias, sus gustos musicales, sus arrepentimientos y sus pocas esperanzas de futuro. Se trata esta de una atípica novela negra que nos hace reflexionar sobre lo que creemos que los demás piensan de nosotros, lo que nosotros pensamos de nosotros mismos y sobre la especulación inmobiliaria y la ambición desmedida que nos rodea. Un libro, en definitiva, que está esperando que lo descubras para desvelarte toda su verdad.
Cristina Monteoliva


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miércoles, 4 de abril de 2018

Reseña: EL FABRICANTE DE MUÑECAS, de R. M. Romero.


Título: El Fabricante de Muñecas
Autora: R. M. Romero
Traducción: Jorge Rizzo
Publica: Roca Editorial
Páginas: 256
Precio: 16,90 € / 7,99 € (ebook)

¿Crees en la magia? ¿Te gusta imaginar que la dimensión de lo mágico y la real pueden llegar a estar conectadas en algún momento? ¿Quieres leer una novela donde eso ocurre, con un fondo histórico muy importante como marco argumental? Pues entonces tal vez deberías probar a leer El Fabricante de Muñecas, la novela de R. M. Romero que paso a comentarte a continuación.
Tras dejar de ser una muñeca útil en el mundo de los humanos, Karolina viaja a la Tierra de las Muñecas, un lugar maravilloso en el que todos son muñecas, caramelos e ilusión. Hasta que llegan las ratas. Aquellos horribles seres pronto no solo se hacen con el lugar, sino que también acaban con los reyes. Los pocos supervivientes han de huir. Así, un viento propicio llevará a Karolina de vuelta al mundo de los humanos, concretamente a la ciudad de Cracovia y a la tienda de Cyryl, un superviviente de la Primera Guerra Mundial que fabrica los juguetes que todos los niños quieren en la ciudad. Cuando los alemanes ocupan la ciudad y las cosas empiezan a ponerse crudas, Cyryl y Karolina deciden ayudar a toda costa al violinista judío Jozef y su hija Rena. ¿Conseguirán salvarlos de los malvados nazis?
Karolina es una preciosa muñeca que milagrosamente vuelve al mundo de los humanos convertida en un ser parlante e inteligente que no solo quiere hacerle compañía a Cyryl, sino también ayudarle en todo lo que pueda. Como, por ejemplo, a descubrir que Cyryl puede convertir a las muñecas simples en seres animados como ella.
Cyryl, por su parte, es un hombre que busca la tranquilidad y que adora su trabajo como fabricante de juguetes. Karolina no solo le ayudará con sus labores en la tienda sino también a hacer nuevos amigos: los encantadores Jozef y Rena, la familia judía con la que compartirán grandes momentos hasta la llegada de los nazis a Cracovia.
Karolina huye de un lugar en guerra y cae precisamente en otro: en la Cracovia ocupada de la Segunda Guerra Mundial. Poco a poco, la muñeca y el lector comprenderán el paralelismo que existe entre el mundo que la muñeca deja atrás y el que vive en el momento de la narración.
La magia es una constante en este cuento de hadas para adultos o para niños a los que se quiera explicar la Segunda Guerra Mundial de otra manera. Además de muñecas parlantes, encontraremos entre las páginas de esta novela brujos, espíritus bondadosos, etc.
Estoy segura de que muchos de vosotros sabréis disfrutar de la historia de El Fabricante de Muñecas, de su magia, sus aventuras, su ternura y sus buenos valores. Yo admito que es una novela que me ha hecho experimentar sentimientos enfrentados pues la Segunda Guerra Mundial es un asunto que me da mucho respeto. Al final, me quedo con las palabras de su autora, en un apartado que encontraréis tras la novela, destacando su intención de homenajear con esta historia a todos aquellos que hicieron verdadera magia en aquella época para salvar a tantos judíos como pudieron de la muerte. En todo caso, ¿qué tal si os animáis a leerla por vuestra cuenta y a contarme luego qué os ha parecido? Lo dicho: estoy segura de que a muchos os encantará.
Cristina Monteoliva


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martes, 3 de abril de 2018

Reseña: EL COLECCIONISTA DE LIBROS, de Alice Thompson.


Título: El coleccionista de libros
Autora: Alice Tompson
Traducción: Raquel G. Rojas
Publica: Ediciones Siruela
Páginas: 208
Precio: 16,95 € / 9,99 € (ebook)

Se habla mucho hoy en día de la zona de confort, de ese lugar donde se supone que nos sentimos cómodos y seguros. Los gurús nos dicen que debemos evitarla, que tenemos que estar en continuo movimiento, ¡como si esa zona idílica de verdad existiera! Tal vez sí por un periodo corto de tiempo, pero a la larga siempre vamos a encontrarnos con imprevistos que nos harán menos cómoda la existencia. Y si no, que se lo digan a Violet, la protagonista de El coleccionista de libros, la novela de Alice Thompson de la que os hablo hoy.
Tras la muerte de sus padres, Violet conoce a Archie, el dueño de una librería de segunda mano con el que enseguida congenia. Violet cree que todo va bien hasta el nacimiento del primer hijo del matrimonio, Felix. Sin saber por qué, Violet comienza a sentirse cada vez más aburrida en casa y siente la necesidad de explorar todos los libros que caen en sus manos. Las alucinaciones se desatan cuando la joven descubre que su marido tiene un volumen de cuentos de hadas en una caja fuerte, un libro que estaba destinado a pertenecer a Rose, la primera mujer de Archie, fallecida al dar a luz junto a su hijo. Cuando el estado de Violet empeora, Archie decide ingresarla en un psiquiátrico. Al salir de este, la joven se encuentra con una guapa niñera ocupando su lugar y un buen número de misterios por resolver.
Nos encontramos a principios del siglo XX, aunque la narración resulte tan atemporal que podríamos incluso situar la acción en el siglo XXI. Violet es una chica que ha perdido sus padres y busca, sin ser totalmente consciente de ello, una nueva familia. En cuanto conoce a Archie, un hombre que ama los libros como objetos preciosos, decide casarse con él. Con el tiempo descubrirá que las comodidades que él le ofrece no son tales, que ella tal vez necesitaba más de la vida y que su marido no es el que ella creía.
Todo en El coleccionista de libros gira alrededor de los cuentos de hadas en sus versiones originales, aquellas más sangrientas y macabras. Violet descubre un libro lleno de estas historias en la caja fuerte de su marido y enseguida se obsesiona con él. El libro estaba dedicado a la primera esposa de Archie. Pero eso no es lo que la inquieta. Cuando al salir del sanatorio cree descubrir que varias de las internas han desaparecido, Violet se decide a averiguar qué hay detrás de ese volumen.
La narración, además de intrigante, resulta muy visual, por lo que no sería raro esperar una adaptación al cine de esta obra protagonizada por una mujer tan perdida en el mundo como a la vez fuerte, inteligente y resolutiva.
El coleccionista de libros, en definitiva, es una inquietante novela gótica y negra a manera de cuento de hadas moderno que nos habla del amor hacia los libros como objetos o como contenedores de historias (¿son las dos opciones incompatibles entre sí?, nos plantea la narración), de los cuentos de hadas en su versión más macabra, de la percepción del mundo que cada individuo tiene, de la naturaleza de los trastornos mentales, de la maldad, de la desigualdad en muchos matrimonios, de la necesidad de libertad de muchas mujeres, de la maternidad y de muchos otros temas que, sin duda, descubrirás y disfrutarás cuando te decidas a leer este interesante libro. ¿O es que acaso no quieres saber lo que hay tras el libro que altera a Violet?
Cristina Monteoliva



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domingo, 1 de abril de 2018

Una de memes literarios: MI VIDA COMO ESCRITORA SIN PEDIGRÍ (I)


Admitámoslo de una vez por todas: esto de escribir es maravilloso y horrible al mismo tiempo. La mayoría de los escritores aspiramos a tener una carrera literaria y, si no se puede vivir completamente de esto (solo unos pocos privilegiados lo hacen), al menos a medio vivir. El problema es que el camino suele ser largo y lleno de obstáculos. En mi caso, cada vez que parece que por fin las cosas se arreglarán, aparece un nuevo contratiempo que me deja destrozada.
Otro día hablaremos de lo que es escribir cuando estás por los suelos. Pero hoy no pretendo daros la lata con eso. Hace unos días vi que se hicieron virales los memes de los profesores acerca de su vida como docentes y se me ha ocurrido que, como escritora sin pedigrí (término que acabo de acuñar para denominarme a mí misma como escritora que aspira a publicar eternamente a tener una carrera literaria reconocible), podía hacer algo parecido. Como otros colegas podrán comprobar, así los que estéis relacionados con el mundo de la literatura de alguna manera, mis problemas son similares a los de otros escritores y a los de otros escritores que además reseñan libros; aunque algunos van a ser muy míos. Dicho esto, ahí vamos con los primeros memes de lo que espero que sea una sección duradera en el blog:


















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